La danza clásica, es una de actividad física que se caracteriza por movimientos repetitivos principalmente en los miembros inferiores y la columna vertebral. Requiere un completo control corporal donde el entrenamiento y las demandas de la profesión son muy intensos, al igual que en el deporte profesional; es por ello que las lesiones musculoesqueléticas son algo muy común y afectan el comportamiento motor del bailarín.

Las lesiones más frecuentes ocurren en los miembros inferiores. En la danza clásica estas lesiones suceden por orden de frecuencia en tobillo (39%), pie (23%), cadera (20%) y rodilla (18%), aunque la columna dorsolumbar también se encuentra afectada en bailarines.

La mayoría de los problemas que presentan los bailarines se deben a lesiones por sobrecarga que se dan como resultado de pequeñas lesiones repetitivas en los tendones, huesos y articulaciones; aunque también existe un porcentaje de lesiones traumáticas que se caracterizan con una aparición repentina y dolorosa.

La causa que con mayor frecuencia suele provocar lesiones en la danza clásica es el desarrollo de una técnica incorrecta, aunque también pueden aparecer realizando un gesto correcto. El tipo de superficie, las zapatillas, las limitaciones físicas o los desequilibrios musculares completan las causas más frecuentes que influyen de manera considerable en la aparición de lesiones.

Reducir los factores de riesgo es importante para intentar prevenir las lesiones en la danza clásica.

Para poder tratar de forma adecuada las lesiones más frecuentes en los bailarines es preciso conocer la técnica, la anatomía y ciertas condiciones propias de la actividad. Se requieren un acercamiento especializado para su diagnóstico y tratamiento para lograr una rápida inserción en la actividad.